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El Nombre de la RosaUmberto Eco

Publicado: 2015-11-21


Ambientado en los años 1,300 en una abadía benedictina en el norte de Italia.

Este libro es una verdadera joya. Es filosófico en el sentido de que lleva a la reflexión, es histórico porque muestra cómo era la vida en las principales ciudades europeas de la época y también es un libro de consulta para los interesados en conocer el proceso histórico de la Iglesia Católica.

Leyendo este libro podemos conocer cómo era la vida en las principales ciudades europeas durante la Edad Media, la miseria económica y sobre todo la miseria moral en que la gente vivía. El peligro de la intolerancia, en este caso de sacerdotes conservadores que para proteger los dogmas la Iglesia, asesinan a varios monjes con tal de proteger los libros prohibidos, cuya lectura podía llevarlos a un despertar a ideas alejadas de la Iglesia. Las pugnas que surgieron al interior de la Iglesia, cómo empezaron a formarse grupos disidentes que opinaban que la Iglesia debía volver a los votos de humildad, dejando los lujos en que vivían y cómo fue que estos grupos, cátaros, espiritualistas y otros llegaron a ser excomulgados.

Guillermo de Bakersville, protagonista de la novela, enseña a su discípulo Adso de Merk cómo era el trabajo de los Inquisidores bajo las órdenes del Santo Oficio, cómo fue que se acuñó el concepto de la herejía, de qué manera se fueron configurando comportamientos sociales como el ansia de poder que está detrás de todo. Junto a su discípulo razona sobre cómo se excluye a un grupo humano cuando se le pone una clasificación como “Los simples”, refiriéndose a la gente del pueblo, con el fin aparente de ayudarlos, pero en realidad, para mantenerlos en su lugar, todo con el afán de que el poder se conserve en las manos de los de siempre.

Tal como lo dijera Platón, muchos siglos atrás en el Mito de La Caverna, este libro nos muestra que siempre han existido grupos de personas interesados en mantener su poderío evitando que cierto conocimiento llegue a muchas personas, para lo cual han recurrido a prácticas extremas como el castigo o a métodos subliminales como lo hace hoy en día la publicidad. Para discernir en lo que nos hace falta para crecer como seres humanos, necesitamos mantener una conciencia siempre elevada, es desde lo más alto, donde podemos ver mejor y llegar a obtener las mejores respuestas.


Escrito por

Ana Ayquipa Cabrera

Comunicadora, bloguera de cultura


Publicado en