Renato Cisneros, la distancia que nos separa
Fue a raíz del rompimiento con su pareja que Renato tuvo que recurrir a un psicoanalista, éste le habló de la importancia del padre y como los conflictos con él en los primeros años de la vida, dañan las relaciones futuras, “…detrás de los problemas del adulto, siempre está la figura del padre, presente o ausente del hogar, su papel es gravitante, luego en la vida cometemos errores y es necesario revisar nuestra historia, sobre todo la que se relaciona con nuestro padre, hay que reconciliarnos con él a manera de curarnos el alma, y luego seguir adelante”.
Renato se tomó muy en serio la recomendación médica y se dio a la tarea de buscar, preguntar, escarbar y revivir su historia familiar, desde su tatarabuelo, llegó a su padre y se detuvo en él hasta enterarse de todo lo que le era desconocido, lo comprendió, se reconcilió con él, o está en ese proceso, y toda la información que logró reunir le sirvió para escribir este interesante libro.
Desde la primera vez que vi a Renato en un programa de conversación en canal 7, me pareció muy ameno, lo percibí como un chico buena gente, sincero, incapaz de hacer una broma fea. Años después, lo encontré en El Comercio en el blog “Busco Novia”, y de igual manera, su estilo narrativo me pareció tan entretenido, como su manera de conversar.
Yo nunca me hubiera imaginado que este chico de trato tan afable pudiera ser hijo de un hombre tan arrogante como Cisneros Vizquerra. El General EP Cisneros apodado “El Gaucho”, era un personaje habitual en los noticieros de los 80s, fue Ministro de Defensa y del Interior y en los dos puestos fue de temer, se dice que no tenía reparos a la hora de ordenar seguimientos, secuestros y hasta asesinatos, puedo imaginar claramente lo que Renato cuenta de su vida con él, dos personas muy diferentes viviendo bajo el mismo techo, aunque uno sea el padre, debe haber sido muy complicado , pero, la vida es así y sucede mucho, nos toca los padres que nos toca.
Renato descubrió que sus padres nunca se casaron como a él le hicieron creer, se enteró que fue el producto de una unión informal, su padre abandonó a su familia para unirse a su madre cuando ésta se embarazó, - “En tu inconsciente puede haber una raíz de incertidumbre”, le dijo su psicoanalista. Más aun, descubrió que ese patrón se había repetido desde su tatarabuela quien tuvo 7 hijos con el cura de su pueblo, sus hijos vivieron bajo el anonimato porque el cura los hacía pasar como sus sobrinos.
En este libro se narran detalles íntimos de la vida del padre desde su niñez y juventud en Argentina, su retorno al Perú donde trabajó con el general golpista Morales Bermúdez, su primer matrimonio, el romance con su madre que fue su secretaria en el Ministerio de Defensa, el nacimiento de él y sus hermanos. En varias partes se percibe el resentimiento del niño por este hombre que atemorizaba a muchos y más a él que era un niño pequeño, “Ese hombre de doble moral, mujeriego, al que le bastaba abrir los ojos como un animal iracundo para hacerme temblar” dice Renato en un fragmento. Habla de cómo le hizo añicos su autoestima desde niño, pero a la vez, Renato castigaba a su padre avergonzándose de él por lucir viejo al lado de los padres de sus amigos, más jóvenes y guapos, habla de los últimos momentos del Gaucho, antes de morir aquejado por el cáncer de próstata. Al final, se nota que Renato llegó a aceptar que su padre no pudo hacer otra cosa, que vino con sus defectos como de fábrica y que sólo repitió lo que su padre a su vez, le hizo a él.
Recomiendo ampliamente “La Distancia que nos separa”, una historia que atrapa de principio a fin, el resultado de una investigación escrita con el corazón, de esas que logran que el lector viva cada episodio, que se emocione y sienta que está presente en cada uno de los lugares. Ver éste su tercer libro me llena de alegría, creo que en poco tiempo ha alcanzado una maestría que otros con más experiencia ya quisieran tener y, habiéndome enterado de lo castrante que fue su padre, me alegra sobremanera ver que lo bueno siempre triunfa, Renato sobrevivió, ha alzado vuelo y va a volar muy alto.
Renato finaliza su libro diciendo con sabiduría “Desenterré a mi padre para encontrar mi paz, quizás sea una equivocación creer que los muertos quieren que se les deje tranquilos, a lo mejor ellos quieren hablar, quizás necesitan pronunciarse, confesar”.